arcangelrafael

Viernes, Agosto 22, 2014

Oraciones por los No Nacidos

Oración al Divino Niño Jesús

Divino Niño Jesús, al rezar este rosario, te pedimos que quites del corazón del mundo     el deseo de cometer el pecado del  aborto. Quita el velo del engaño que Satanás ha puesto en los corazones, el cual presenta a la promiscuidad como una libertad; y revela lo que en realidad es: una esclavitud al pecado.

Coloca en el corazón del mundo un renovado respeto por la vida desde el momento de la concepción. Amén.

“Hoy, a través de ti, estoy dando al mundo una oración que deberá recitarse con el Rosario de los No Nacidos.” (Nuestra Señora, 27 de Agosto del 2005)


Bautismo Espiritual de los No Nacidos

Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Tu Poder y Gracia trasciende todo tiempo y espacio. Dirige ahora Tu mirada compasiva sobre cada vida en el vientre materno desde el momento de su concepción hasta el momento de su nacimiento.  Acaricia estas almas inocentes con Tu Amor Misericordioso. Protege esta vida de cualquier merodeador.  Otorga sobre cada alma que Tú creaste un bautismo espiritual, en Tu Nombre, Padre, Hijo y Espíritu Santo.  Amén.

“Esto no es un reemplazo del Sacramento del Bautismo, sino es una bendición especial de la Santísima Trinidad.  Es una protección y un signo de predestinación.” (Nuestra Señora, 15 de Mayo de 1996.)

 


Oración por los No Nacidos

Dolorosísimo Corazón de María, permite que Tu Manto Protector recaiga sobre todos los niños no nacidos del mundo. Sálvalos de cualquier daño, y cultiva en sus almas una predisposición hacia la santidad.  Amén.

 

 

 

Oración de los Ángeles de los No Nacidos

Querida Madre Santísima, Protectora y Madre de todos, toma a Tu cargo a los niños no nacidos del mundo.  Otorga a los corazones de todas las madres un especial y generoso amor por sus hijos no nacidos, y dales el entendimiento de que toda vida es dada por Dios. Cambia los corazones de aquellos que están en los gobiernos para que vean que no deben permitir la matanza de los no nacidos.  Sé Tú nuestra abogada ante el trono de Dios, Querida y Bendita Virgen María.  Amén

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